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fisonomixta

Gijón, 1987

Siempre he tenido una tendencia profunda hacia la observación. Recuerdo que cuando era pequeña paseaba por las calles con mi familia, tal y como hago ahora, y cuando nos deteníamos para charlar con quienes nos encontrábamos en el camino yo me limitaba a mantenerme concentrada y en silencio, observando sus rasgos con detenimiento, moviendo  la mano derecha concienzudamente. Ellos me preguntaron, qué haces?

-Dibujar

Antes de aquella pregunta ni siquiera había pensado en ello. Era algo instintivo, me entretenía dibujando sus rostros en el aire como si se tratase de una especie de juego mental en el que debía memorizar las distancias y formas que configuraban sus caras. Recuerdo también que algunas veces me despertaba inquieta pensando que desconocía los rasgos de familiares o amigos porque, aunque distinguía quiénes eran, no lograba tener una imagen precisa de sus caras, tan sólo una representación difusa.

A día de hoy, con frecuencia sigo dibujando mental( y física)mente a personas que llaman mi atención por razones de toda índole. A veces es el gesto, otras la estructura facial, la iluminación, las texturas de la piel, el vestuario…como una paparazzi del pueblo.

Además del factor fisonómico, hay más motivos que me empujan a desarrollar este proyecto, como mi interés en torno al comportamiento/pensamiento humano, la idiosincrasia de un pueblo, sus costumbres o tradiciones, su identificación con una idea o ciertos valores de un territorio o, por resumirlo de alguna manera, siempre he tenido especial fascinación por la antropología social.

Con esta combinación de fijaciones es como nace este proyecto. Fisonomixta es fundamentalmente una oda a los seres humanos.

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